"Islas en el mar de nubes" (Reportaje fuera de concurso)

Por Fernando Bullón

Las fotos que componen este reportaje fueron tomadas el 24 de julio de 2011, fecha en la que ascendí al Pico Bejenado estando el mismo rodeado de nubes, por lo que constituía una auténtica "isla en el mar de nubes".
Dicha montaña, situada en el centro de la Isla de La Palma, con sus 1854 m. de elevación, cierra por el Sur la imponente Caldera de Taburiente.
El día de la ascensión las condiciones eran perfectas para conseguir ascender al Pico siendo éste una “isla”, pues la altura de la inversión estaba a unos 1600-1700 m de altura y había nubosidad en toda el área de alrededor del mismo, de modo que la ascensión la inicié en el pinar acompañado de la niebla, pero con la seguridad de que acabaría rebasando el tope de las nubes.
Efectivamente en la cota de unos 1650 m. se encontraba el límite de la nubosidad, según muestra esta imagen.



Nos tomamos un descanso, justo en es zona que queda en la interfase entre la niebla y el cielo azul, lo que nos brinda la oportunidad de disfrutar del increíble juego de “luces y sombras”...





Retomamos la subida y, a medida que el mar de nubes va quedando abajo, va adquiriendo su aspecto habitual, apareciendo el Macizo de la Cumbre Vieja, al Sur, como otra "isla en el mar de nubes".



Al llegar a la cima de nuestra hoy pequeña "Isla Bejenado", la Caldera de Taburiente nos ofrece una imagen de lujo, completamente cubierta por el mar de nubes, como si fuese un "lago", acompañada de un extraño fenómeno óptico consistente en un área alargada más iluminada, que alcanza hasta la otra orilla, a modo de una "gloria", ¿qué será?.



Una vez allí no dan ganas de bajar… quedarse allí horas disfrutando del sol, del silencio y de las panorámicas que circundan nuestra deshabitada isla. Sólo algún lagarto se deja ver entre las piedras, o algún ave se nos acerca saliendo desde las profundidades del “mar” que nos rodea…





Pero llega la hora de iniciar el regreso. En nuestro descenso descubrimos, no lejos, una pequeña ínsula que no estaba cuando ascendimos, mucho menor que aquella en la que aún nos encontramos… ¡dan ganas de ir hasta ella caminando sobre las nubes!



Seguimos descendiendo y vemos ahora una pequeña “cascada” desprendiéndose por la ladera del Risco de los Cuervos.



Finalmente llegamos otra vez al "borde del agua". Estamos a punto de abandonar el aire seco y las amplias vistas, para sumergirnos de nuevo en el fresco y húmedo ambiente de la niebla, donde la visibilidad apenas alcanzará unos metros, y donde hasta tendremos la sensación de que está lloviendo a causa de la "lluvia horizontal" que se desprende de los pinos.
Sin duda una excursión difícil de olvidar…



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A modo de anexo a este reportaje "fuera de concurso", se incluye una foto tomada desde el Roque de los Muchachos en otra ocasión, para mostrar el aspecto que aproximadamente podía tener el Pico Bejenado el día en que se tomaron las fotos del reportaje visto desde fuera. El Bejenado es la montaña del centro de la imagen. El Risco de los Cuervos, donde se formó la islita y la cascada, se ven apenas asomar sobre el mar de nubes a la izquierda del Pico y, al fondo, se observa el macizo de la Cumbre Vieja (pinchad sobre la imagen para ampliarla).